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viernes, 18 de abril de 2014

Atracada de recuerdos...

15 de junio del 2013...

Camino lento por las calles peligrosas, la zona es horrible, las personas miran con desconfianza y yo...yo estoy embelesada, pues a pesar del peligro, no tengo miedo, no tengo miedo porque en realidad no veo las calles, no veo a las personas, yo veo recuerdos...

Camino y sonrío, a pesar de que son recuerdos que podrían destrozarme el corazón, los evoco con cariño. Los acaricio y los beso, los saco a veces a desempolvar, a pesar de que deberían lastimar, siempre me alegran. Supongo que ya habrán trascendido.

A veces estamos platicando en sillas desvencijadas, a veces estamos en bancos de plástico viendo una pantalla, a veces estamos en el pasto viendo coches pasar a nuestros lados. A veces estamos cortando calabacitas, a veces haciendo atún, a veces comiendo sincronizadas o puré. A veces te veo tomando café con mucha azúcar, a veces te veo en una cama acostado con tus botas descansando sin dormir, a veces te veo fumando y alcanzo a percibir el humo suave que exhalan tus labios. Pero remarco, esto es solo a veces.

Subo al vehículo que me aleja de esos recuerdos y de ti, me aleja y con ello te quedas tú atrás, exactamente como ahora te has quedado en mi vida. Nada más que decir.

lunes, 14 de octubre de 2013

Ese día.

Miro hacia niguna parte mientras te espero sentada. Mi estómago gruñe en protesta de que no ha recibido alimento desde la tarde anterior, no acostumbro cenar ¿saben? y el precio de llegar temprano fue el abstenerme de desayunar. Ahora que lo pienso no fue por desición, fue por descuido, quería verte, solo tú estabas en mi mente, llegar...¿quién podría acordarse de comer en esos instantes?, al menos yo, no pude. Pero ahora no estabas tú y en mis cavilaciones mi cuerpo protestó molesto ante mi negligencia, -luego- murmuré frunciendo el ceño a mi estómago, suerte que no había alguien que viera mis delirios de hablar conmigo misma, las personas se asustan fácilmente.
Ese día, esperé que no tardaras demasiado, sentada en aquella banca de concreto en la que todo empezó.

-Hola- murmuraste, y de pronto mi corazón se aceleró bruscamente, la sangre latió en mis sienes y una sensación fría bajó por mi esófago. No sabía como acontecerían las cosas ese día, no era buena en eso de los "encuentros casuales", ¿qué debería hacer frente a ti?, ¿qué sería lo adecuado?.
Todo esto pasó por mi mente en un segundo, pero alcancé a levantar pronto la mirada.

-Hola- murmuré casi con el corazón en la garganta, no sabía que decir ni que sacar a colación. ¿Esperabas que me lanzara a besarte desde el primer día?, eso quizá nunca lo sabré, pero en ese momento sólo esperé a que tu iniciaras la conversación. "Deja que él te guíe" decía mi mente y le hice caso.

Empezamos a platicar de cosas casuales, de esa estúpida red social donde nos conocimos, cosas de antaño, me tocó platicarte mi desgracia y que tu me compartieras lo que sabías de ella. Nos tocó vagar por la escuela, yo, temblando junto a ti.
No sabía que tipo de persona eras, te tenía algo de miedo -ahora te confieso- , no sabía medir tus reacciones. Eras una persona tan rara, tan ajena a mi, tan fuera de mi círculo social. Me atraías, eras el peligro, la maldad, tan contrario a mi forma de ser, en esos momentos yo solo quería dejar de ser como era, quería cambiar, tenía sed de venganza y ganas de olvidar.

Puede que no lo supieras, pero yo estaba dispuesta a todo ese día, dispuesta a besarnos unas horas y al otro día olvidarnos, dispuesta a que fueras un rato en mi vida, que fueras mi pequeño escape de la realidad que perforaba mis entrañas, que por un momento te convirtieras en mi consuelo, mi alimento y al día siguiente fueras un recuerdo.

En estos mismos momentos me pregunto que hubiera pasado si te hubieras atrevido a besarme en ese día, cuántas fichas habrían cambiado, si nuestro destino fuera a ser el mismo, si a pesar de ello hubieramos continuado. Realmente lo dudo, pero de las decisiones no tomadas no podemos opinar nada, son oportunidades pasadas.

Ese día de hambre, ese día en que platicamos, ese día en que nos encoontramos en la banca de cemento dentro del cubo cerca de las aulas de lengua, cuando te vi a la cara y traías esos tenis cafés que tanto me y te gustaban, ese día.

Aquel día pudiste haberme besado, ese mismo día me hubieras olvidado...pero así no fue, ese día no nos besamos.

Y fue lo mejor que nos pudo haber pasado.

miércoles, 24 de julio de 2013

Nunca.

Entró por la puerta blanca, alto y con su andar desgarbado de siempre, los jeans colgando, muñequeras negras, cadena y playera amplia, como siempre.
Pero, esta vez, algo en él había cambiado. No tenía la mirada de siempre, ingenua y baja, esta ocasión algo oscuro en sus ojos dominaba sus ojos, algo perverso, dominante...

Pronto, me descubrí mirándolo de esa misma manera en la que él me miraba a mi, esa mirada de seducción se contagia...

Para ocultarla , le sonreí brevemente de forma falsa, cerré mis ojos para tranquilizar mi mirada y ya fría, le pregunté casualmente:

-¿Cómo sigues con Brenda?
-No se parece a ti
-De eso estoy segura- respondí de manera seca acompañada de una mirada furibunda.
-No me malinterpretes, son muy distintas.
-Lo sé y no sabes cuánto me alegra.
-Yo...
-¿A qué viniste exactamente?
-Quería verte
-Me extrañas, ¿cierto?
-Yo...
-No digas nada, Ricardo. Vi tu mirada desde que cruzaste ese umbral y no creo que vengas precisamente a platicar, te conozco.
-Te he extrañado tanto, Claire...ella, no es como tú, tú eres especial.
-Déjate de estupideces, lo sé, sé a que vienes perfectamente, no necesito tus cursilerías baratas, he cambiado.
-Claire, no digas eso.
-Mejor actúo, ¿no?- empecé a desabotonarme el vestido por el frente y dejé que cayera a mis pies, bajé los tirantes y desabroché mi brassier, lo solté encima del vestido,luego lo volví a mirar de manera furiosa.

Ricardo se quedó mudo, sus ojos se abrieron desmesuradamente y empezó a intentar articular alguna frase idiota que no dejé que pronunciara pues me apresure a decir suavemente: -La cena se enfría- y él se apresuró a aplastarme contra la pared color arena.

Rasguñó mi espalda mientras sus manos se movían ansiosas cubriendo los laterales de mi tronco, mi cintura, mis caderas, mis piernas...subió olisqueando mi piel, tomando mi aroma para respirar, pude percibir una fuerte erección cuando subió pegado a mi cuerpo por mi pierna. Miró lascivamente mi cuerpo desnudo y me ató con sus manos bajándome al piso mientras me besaba forzadamente, cansado de ello, me fue levantando por mis muñecas hasta poder recargarme de nuevo en la pared arena y finalmente me subió a un tocador empotrado para ponerme a su alcance total...

A esa altura ya me encontraba totalmente a su merced...Olisqueó detrás de mis orejas, mi cuello, mi pecho, el canal entre mis senos, mi vientre, mi sexo y mis piernas en toda su extensión. Empezó a pasar su lengua por el empeine de mi pie y mordió finalmente mi espinilla de manera muy suave y juguetona, ascendió besando mi pierna, pasando por mi cadera, mi cintura y deteniéndose en mis pechos maravillado.

-¿son más grandes?, ahora se ven aún más deliciosos.

-Cállate- le dije y me tomó (también la palabra).

Mientras estaba en lo suyo mi cara fue cayendo a la decepción, todo terminó, y me miró expectante.

-¿Algún día podre lograr complacerte, Claire?

-Nunca- le dije de manera fría y me procedí a vestir.

Estúpidos hombres, siempre decepcionándome.


martes, 19 de marzo de 2013

Tatúame de mentiras el alma

Tatúame de mentiras el alma,
que de verdades a medias ya estoy harta.
Miénteme en la cara,
acepta lo que hagas;
pierde, gana;
ríe,llora.

No estoy para más dolor,
el corazón se cansa, lo sabes mi amor;
uno que ya fue herido
es más difícil de sanar,
por favor ya déjame de lastimar.

¿No ves que lo que me arrulla
son mis ganas de llorar?
Noche a noche, mis pensamientos vuelan
me encuentro sola,
tus palabras son mi condena.

El cariño que siento por ti me envenena,
me ciega, no puedo ser dura,
dejo de ser sincera.

Me dueles, esa es la verdad
pero ¿cómo es que le digo a mi
mente que te deje de pensar?

Enamorada la niña,
no te puede dejar de extrañar...

Deja de dar pasos en falso,
suelo firme yo soy,
buscas en ese alguien algo,
eso que no tengo yo.

Si esto es tan necesario
ve a por él mi amor;
no te detengo, sigue adelante,
no te preocupes por mi corazón.

Pues quien cae, se levanta,
con raspones, eso sí,
heridas que refuerzan el alma,
dolor que se recuerda hasta el fin.

martes, 20 de noviembre de 2012

Aquí se vive así.

Caminaba de regreso a mi casa sin prisa, ya era bastante tarde mas no me preocupaba la hora, estaba ausente, mi vida era un sueño, yo estaba caminando un sueño. En ese momento sentía que podía correr lento, que las cosas iban despacio, las hojas caían en espiral y el fondo se fragmentaba.
Mis ojos no tenían luz, estaba desconectada, mi celular estaba apagado y mi sudadera empapada, no sabía a donde ir. ¿Regresar a mi casa?, sí, tal vez eso sería lo mejor, regresar a mi casa y tumbarme en mi cama a perderme, eso era buena idea, pero llegando a esta hora no podría hacer eso antes de media hora de gritos, una de regaño y otra media más de reflexión y promesas que sabía nunca iba a cumplir, así es como se trata con los padres, o al menos en mi casa así se tratan los problemas.
Promesas que no se cumplen, como las tuyas, con las que día a día defraudas más mi confianza.
"¿Por qué la gente promete cosas que no cumple?", me pregunto. Me incluyo en esas personas, que alce la mano quien no ha defraudado una promesa por mínima que ésta sea. Ahí tienen a su mitómano.
Una promesa es un plan a futuro, algunos planes se frustran, pero otros se sabe que se frustrarán mucho antes de decirlo, entonces ¿por qué la gente promete?
Sigo caminando como un zombie en dirección a mi casa, ni mis pensamientos me detienen, caminando y cavilando, así se vive en mi cuerpo, cumplirles a ciertas personas que merezcan que les cumplan, pintar sonrisas de alegría en caras llenas de lágrimas; vivir y hacer que los demás vivan alrededor de mi. 
Por fin llego a la puerta de mi casa, 9:40. Hermosa la que se va a armar.

martes, 9 de octubre de 2012

Deja de alejarte de mí.

A veces no sé ni quien soy, cuál es mi dirección en el camino, que desición va mejor. Hoy te ví, pude abrazarte y oler tus manos, vinieron recuerdos a mi, no sé si sepas que nadie me ha abrazado como tú, es extraño, me abrazas como una madre, como un amigo, un hermano, un confidente, un amante. Todo queda dentro de mi y en mi cabeza se revuelven cosas y más cosas, se acumula conocimiento, se rechaza un poco más, pierdo el sentido y lo encuentro, al tocarte las respuestas están ahí...puedo palparlas, sentirlas frente a mi. Es triste saber que ya no existe amistad ni ese lazo especial que algún día nos unió, quedamos siendo nada viviendo como un todo, me pregunto, ¿cómo puedes superar nuestra ausencia?. Vivo ausente completandome en tus manos, encontrando las respuestas con tu presencia. Deja de alejarte de mí.

martes, 24 de julio de 2012

Eres un mal vicio

Hoy quiero declarar, eres un mal vicio. Sí, lo eres, hoy lo puedo gritar, hoy te lo quiero confesar. De los peores dolores, tú has sido uno en mi vida, me hiciste tanto daño con tu partida, y más aún, con los motivos de ésta, tanto mal me hiciste que aqui me tienes presa de mi mente, escribiéndote. Escribiéndole a tu buen recuerdo que aún puedo ver. Charlando contigo por la madrugada supe que no podía dejar de hablarte, que no soy alguien que te pueda guardar rencor, no, no puedo hacerlo. Debería detestarte, satanizar tu recuerdo, ver todo lo malo, pero ¡no puedo!, me es imposible mostrar rencor ante esa "inocente sonrisa", ante esos "ojos sinceros". Todo es mentira, lo sé, no eres la buena persona que pareces, eres terrible, egoísta, insensible, eres culpable, en mis peores momentos me hiciste conocer la suerte y todo fue una burla que culminó en perderte.... Pero el día de hoy charlé contigo, sin desearlo mi nariz pudo apreciar el aroma de tus manos, un olor tan familiar, tranquilizante, un olor lleno de sonrisas... No te quiero como nada más, te quiero como a un amigo, ¿Cómo puede ser eso posible?, ¡Te debería odiar!. No puedo creer que aún te ofrezco una sincera amistad. Es que tus bromas, tu manera de hablar, me hacen feliz, eres como otro hermano, tienes esa chispa extraña que hace que quiera reir, que olvide el odiar... Disculpe señor rencor, disculpe señor dolor. No puedo guardarlos dentro de mi corazón.

domingo, 3 de junio de 2012

Una aventura, ¿Realidad o ficción?

Caminábamos bajo el pesado sol de las dos de la tarde, aunque estábamos ebrios moríamos de calor y nos mareábamos como los transeúntes conscientes que caminaban a nuestro alrededor.  
—Estoy cansada Jona, quiero acostarme un rato— le dije a mi amigo en plan de súplica. 
—Adelante hay un parque, ahí podemos dormir para que se nos baje— dijo arrastrando las palabras, pero seguro de sí mismo. 
 —Puto calor, puto. Seguimos caminando bajo el sol ardiente durante cinco minutos más, mi cabeza quemaba, sentía mis piernas fallar gracias al estúpido alcohol adulterado que habíamos bebido hacía un rato, harta de todo le dije a Jona: 
—¿Seguro que hay un parque por aquí?, el sol me está aturdiendo
—Mira al frente— dijo Jona. 
Un edificio amarillo apareció frente a mí, de pronto lo reconocí, alguna vez vi bailar a una amiga en el escenario que tenía ese parque, luego fuimos a un concierto y luego, Salvador...ah, Salvador... Me desenredé de mis pensamientos y  observé que ya estábamos dentro del parque hacía rato, >>maldito alcohol<< , pensé disgustada. 
—Busquemos sombra,  Mar, estoy harto del sol. 
—Vamos ahí, es el único lugar con sombra— dije sofocada. 
Caminamos por el sendero en dirección a un árbol, llegamos y Jona entornó los ojos fastidiado. 
—Está lleno de tierra, Mar, no hay pasto. 
—No importa, quedémonos, no hay sol. 
—Ya qué— dijo Jona aventándo su mochila contra la pared. 
—Acostémonos— no lo había acabado de decir cuando ya me estaba sentando en la tierra. Jona ocupó su lugar situando su cabeza sobre su mochila, me acosté en su pecho cerca de su hombro. 
—Te dije que no pidieras más alcohol, mírame, me embriagué de lo lindo. 
—Perdón. 
—No pidas perdón Jona, pff, solo que yo te iba a cuidar, ahora veme, tu me estás cuidando, que vergüenza. Soy patética. 
—... 
—La próxima te cuido yo, prometido. 
—De acuerdo Mar, ahora descansa. 
Jona sólo twerminó de decir eso cuando perdí la conciencia, no sé por cuanto tiempo en realidad, pero empecé a recobrarla al sentir el aliento frío de Jona junto a mi mejilla, su respiración suave, me dió un escalofrío. Mi aliento caía sobre su barbilla, me faltaba la respiración, alcé un poco mi nariz en busca de aire fresco y sin presentirlo, mi aliento se encontró con el de él, mi respiración se cortó, y mi cabeza empezó a dar vueltas confundida; Jona acercó su cabeza un poco, lo suficiente para que nuestros labios se rozaran, un leve roce, pero lo sentí hasta los dedos de los pies. Se acercó más, nuestros labios se juntaron con más presión.

Jona empezó a besarme, el corazón me empezó a latir en la cabeza y mi respiración se agitó, sentí una sensación de vacío en mi estómago, igual a la de cuando bajas la montaña rusa. Absorta, como estaba, mis labios no atinaron a moverse, solo se apretaron ligeramente contra los suyos, torpes y dudosos, intentando reaccionar; él mojó mis labios con su lengua, su dulce y húmeda lengua, seguí sin reaccionar. De pronto exhaló de modo pausado dentro de mi boca entreabierta, mientras recorría mi lengua con la suya y sin saber como...me encendí, mis instintos reaccionaron haciendo ¡bum!; mi lengua se enredó con la suya, tal como una serpiente abrazando a su presa; mis labios se movieron estampándose contra los de él, furiosos; mezclé mi aliento con el suyo y rodamos por la tierra, a veces él quedaba encima de mí y a veces yo quedaba encima de él. Nos besábamos, nos mordíamos, explorábamos nuestras lenguas, besaba delicioso. Me sentí como una leona, feliz... después de un rato la pasión quedó atrás y nuestros labios se encontraron en intervalos pequeños y tranquilos, "besos tiernos" los llaman, besos en los que apenas se juntaban nuestros labios, se oían tronados. Deliciosos, deliciosamente tiernos. Seguí acostada en él ya sin besarnos , cerré los ojos un momento. Los abrí y estaba encima del hombro de Jona, como al principio. Mi corazón ya no estaba agitado y él descansaba inconsciente junto a mí. 
Creo que lo soñé, no lo sé, estaba un poco ebria. La ebriedad afecta tus sentidos y recuerdos. >>Estúpido alcohol<< volví a pensar y cerré los ojos de nuevo, el tiempo restante para que sonase mi alarma.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Una canción

Esa tarde te estaba escribiendo una canción.

Mi jardín daba sus últimos exhalos de vida, pues el otoño pronto se convertiría en invierno y toda la naturaleza del lugar moriría irremediablemente.
Aún no sé de quien fue la estúpida idea de plantar únicamente flores primaverales. Son hermosas, lo sé, pero su belleza es efímera tal como lo es de igual manera en las personas.

...Y cuando empiezo a pensar en personas, sólo aparece una imagen en mi mente: la tuya. Pues no he conocido a alguien más hermosamente humano, tan saturadamente humano que parece sueño, aún cuando nosotros inventamos la connotación de humano...

Pensaba en tu sonrisa, en tus manos y en como tu imagen en mi mente se coloreaba sepia, aún cuando hacía pocos días que te había visto.

Hacía unas cuantas semanas te había dado las partituras de la canción, una canción para ti. Tú tan ingenuo las tocaste en tu guitarra, las aprendiste sin saber que la canción era de tu propiedad.
Ahora, yo escribía la letra, mi imaginación fluía tranquilamente, las ideas invadían mi mente y se filtraban por mis manos, se leía tan bien...

La terminé y me recosté mirando el cielo, ya pronto oscurecería. Tenía que verte en ese momento, necesitaba que la escucharas. 

Entonces, decidí caminar hacia tu casa para cantártela al oído mientras tocabas tranquilamente, quería detener el tiempo de nuevo con tu mirada. Así, como siempre.

-"Fue a la avenida, ya tiene unas horas, si vas para allá quizás lo encuentres en el camino"- me dijo tu madre al abrirme la puerta. No pude esperar y dirigí mis pisadas hacia allá.

Busqué a lo lejos tu figura y me sentí con suerte cuando te encontré. Estabas sobre la avenida, justo del lado que solías regresar. Yo estaba en la acera contraria, y aún así nunca podría confundir tu silueta tan única. Nunca.

Volteaste a verme y me sonreíste con amor, tus amigos se fueron al otro lado jugando entre ellos y me hiciste señas de que te esperara de mi lado, pues ibas a cruzar.

Esperaste el semáforo, te veías como un ángel, eras algo no terrenal, me sonreías y te sonreía, esa corta espera se me hizo eterna.

Luz verde, caminaste.
De pronto un ruido fuerte invadió mis oídos, cerré los ojos y perdí la conciencia un momento de lo que sucedía a mi alrededor. Cuando volví en mí, vi el auto volcado y tú cuerpo recostado en el pavimento, irónicamente en una posición tan natural como si hubieras decidido tomar una siesta ahí, en medio de la avenida...

Mis pies me fallaron y como pude me acerqué a ti. La escena era horrible...no me gusta recordarla. Mis lágrimas vuelven a correr, no importa que haya pasado tanto tiempo.

...Estabas bajo un charco de sangre, y me veías asustado, no podías ocultar tu preocupación; empecé a llorar descontroladamente, eso no podía ser cierto, debía estar soñando. Era una pesadilla de la que deseaba despertar, todo se detuvo. Los sonidos dejaron de existir.

Hiciste un sonido ahogado con tu garganta, te desangrabas por el costado y aún así me sonreíste temblando. Con un hilo de voz, me dijiste: —"Todo irá bien, pequeña, tranquila"—, en medio del shock te dije: —"Y...Y..yo..t..te..esc..escribí..u..u..na..canción"— mi voz se quebraba y los sollozos ahogaban mi garganta. No podía soportarlo.

—"Estoy seguro que es la más bella..am...or"— me dijiste en un susurro. Sentí como tus músculos se iban aflojando entre mis brazos, me recorrió un sudor frío.
—"Tengo que pedir ayuda"— te dije soltando mis brazos de ti.
—"No, quédate conmigo, si he de morir quiero que sea en tus brazos. No te vayas"— me quedé helada, en shock. Eras un tonto, no te podías ir, no te debías ir.
—"No vas a morir, espera, iré por alguien, vas a estar bien amor"— mi habla era incoherente por el llanto, espero que me hayas escuchado.

Dejé la hoja de la canción sobre tu pecho preparándome para correr y tu mano ya casi sin fuerzas me detuvo, no pude moverme. En un arrebato de desesperación, abracé tu cuerpo y te miré a los ojos con dolor. Se encontraron nuestras miradas un segundo, esos hermosos ojos tuyos que me gustaban tanto...y un momento después fue fatal, mi corazón se detuvo... mirabas sin ver y las luces de la avenida se reflejaban en tus ojos sin vida. Estreché tu cuerpo contra el mío, ahora flácido entre mis brazos, grité con dolor y antes de que pudiera hacer nada, todo se apagó.

sábado, 28 de enero de 2012

Puedo decírtelo de nuevo

Te puedo decir "adiós"
Pero jamás un "hasta nunca"
Te puedo odiar por un momento
Pero nunca para siempre
Te puedo ignorar por un mes
Pero no toda la vida
Maldecirte cada noche
Y extrañarte en la mañana
Despedazar tus recuerdos,
Revolcarme en el dolor
Me puedo arrepentir por segundos
Pero no un minuto entero
Puedo brindar en tu nombre
O seguir sobria a tu salud
Puedo navegar en el pasado
Pero me hundo en el presente
Fuerzas para seguir no me faltan
Marcho firme hacia mi ataúd
Raro es verme triste
Pues con una sonrisa voy a mi entierro
Tanto así es mi manía
Extraña, desconcertante
"Puedo escribir los versos más tristes esta noche"
Y mañana puedo decir: "Te amo"


Por Nadia Velázquez

lunes, 2 de enero de 2012

Año nuevo, proyecto nuevo

Caía la tarde del 31 de diciembre en un pueblo apenas conocido por Dios llamado Charco de Pantoja, cuando una mujer adicta al internet y privada de tecnología durante 9 días cruzó 4 km para llegar a un café internet, el único de ahí.

Ahí abrió sus cuentas y encontró una hermosa invitación que la puso muy contenta y decidió aceptarla.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Sí, recibí la propuesta de colaborar en este blog la tarde del 31 de diciembre y como verán acepté.

Este proyecto llamó bastante mi atención pues se me hizo algo innovador y un "desahogo" de lo ordinario, así que que mejor que empezar el año con un nuevo rincón para expresarme (pensé yo).

Y aquí estoy escribiendo, va algo de mí:

Me llamo Nadia Velázquez, una de mis pasiones es leer y hace algunos años me animé a escribir, llevo aproximadamente 4 años escribiendo en Blogger con un solo Blog y actualmente estoy en 2 proyectos aquí en Blogger (incluyendo éste). Me gusta el sol y la tranquilidad de mi casa, me desvelo mucho y escucho música variada.

Por ahora solo pondré esto, luego espero nos vayamos conociendo más al pasar el tiempo, gracias por leerme.

Nadia.